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El rol de las bibliotecas en un mundo donde el Internet lidera en la obtención de información es muy importante; en este sentido, la Federación Internacional de Asociaciones de Bibliotecarios y Bibliotecas (IFLA) lejos de decretar la muerte de las bibliotecas gracias al auge del Internet, destaca su rol como facilitadores de las habilidades de alfabetización digital para todos.  

En 2014, la IFLA lanzó un manifiesto sobre Internet que destaca entre otros puntos que: “Las bibliotecas y los servicios de información deben ser puentes esenciales a Internet, sus recursos y servicios (…); que el suministro de acceso sin restricciones por parte de las bibliotecas y los servicios de información constituye un elemento vital de los derechos al libre acceso a la información y de expresión, y apoya a las comunidades e individuos a conseguir libertad, prosperidad y desarrollo(…); que es función y responsabilidad de las bibliotecas apoyar a los usuarios, considerando a niños y jóvenes, a asegurarse que tengan las competencias de alfabetización mediática e informacional que necesitan para utilizar de modo libre, confidencial e independiente los recursos de información que elijan y que al igual que otros servicios primordiales, el acceso a Internet y tecnologías relacionadas debe proporcionarse sin costo en las bibliotecas”. Al final del manifiesto, la IFLA hace un llamado a trabajar con los estados, el gobierno, la sociedad civil y las instituciones religiosas en la formulación de políticas y planes estratégicos que apoyen y pongan en práctica los principios expresados en el manifiesto, en todo el mundo y, especialmente, en los países en vías de desarrollo. 

Las bibliotecas, sobre todo las públicas, están en la posición adecuada para evitar que se haga más grande a brecha digital. Estos espacios pueden ser fundamentales para la alfabetización en zonas rurales y desfavorecidas. 

La inclusión digital se debería basar en tres aspectos principales: comprensión de los beneficios de las nuevas tecnologías, el acceso equitativo a los dispositivos conectados al Internet de alta velocidad y contenido online, y aprovechamiento las oportunidades educativas, económicas y sociales disponibles a través de dichas tecnologías.  

La capacidad de una biblioteca para proporcionar todos estos servicios está estrechamente relacionada con la calidad de su infraestructura. Por ejemplo, la edad media de las bibliotecas estadounidenses es de más de 20 años (la mayoría comenzaron en los años 70), por lo que se ven obligadas a una constante modernización y adaptación de los edificios a las necesidades actuales. 

Para las próximas dos décadas, se espera que su adaptación se dirija hacia la mezcla de lo físico y lo digital, espacios sólo para niños, y la impresión 3D, así como que las personas puedan aprovechar tecnología para la educación, el empleo, el espíritu empresarial, el empoderamiento individual y el compromiso con su comunidad. ¿Tu biblioteca ya comenzó su transición a lo digital?  

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